Secrets in the Bible

El secreto principal

El que una sociedad que no viva en armonía está finalmente destinada a autodestruirse es, sin lugar a dudas, la lección más importante que la humanidad tiene que aprender. Mientras que los intelectuales –científicos, filósofos, políticos y teólogos– ignoran esta realidad, el Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento, la reconoce: cuenta que diez generaciones después de poner fin a la armonía (el paraíso) nuestros antepasados ​​se autodestruyeron casi por completo (el Diluvio Universal). Después de esta catástrofe la evolución comenzó de nuevo. Los sobrevivientes continuaron con sus vidas como antes: seguían viviendo en conflicto entre sí y con el medio ambiente y por esta razón hoy nos encontramos nuevamente cerca de nuestra autodestrucción. Para evitar nuestra autodestrucción debemos establecer una sociedad armoniosa. Como el Génesis nos informa de que nuestros antepasados ​​pusieron fin a la armonía por comer la fruta prohibida, preguntar por qué tenemos conflictos es lo mismo que preguntar a qué se refiere la fruta prohibida. Por lo tanto, el Génesis puede ayudarnos a evitar nuestra autodestrucción.

Para evitar nuestra autodestrucción debemos establecer una sociedad armoniosa. Como el Génesis nos informa de que nuestros antepasados ​​pusieron fin a la armonía por comer la fruta prohibida, preguntar por qué tenemos conflictos es lo mismo que preguntar a qué se refiere la fruta prohibida. Por lo tanto, el Génesis puede ayudarnos a evitar nuestra autodestrucción.

Mucha gente supone que la fruta prohibida es una metáfora. No se dan cuenta de que realmente se refiere a un cambio en nuestra dieta porque a) ignoran que Adán y Eva eran vegetarianos antes de su expulsión del paraíso y b) porque asocian la fruta prohibida con una manzana y no hay nada malo en comer esa fruta. Sin embargo, el Génesis no dice que la fruta prohibida sea una manzana. La fruta prohibida solo se convirtió en una manzana cuando artistas cristianos empezaron a representar las historias bíblicas.

Para vivir en armonía debemos aprender de nuestras experiencias. Si no lo hacemos, cometeremos luego los mismos errores una y otra vez. Por lo tanto, la armonía requiere una buena percepción de la realidad –es lo que nos permite ver cómo nuestras acciones afectan al mundo en que vivimos–. ¿Y qué altera nuestra percepción de la realidad, sino las drogas que nos hacen centrarnos en algunos aspectos, mientras que ignoramos otros? Hay un árbol, el madroño (Arbutus unedo), cuyos frutos fermentan cuando aún están en el árbol y así contienen alcohol. Por lo tanto, la fruta prohibida puede ser una metáfora sobre las drogas.

La fruta prohibida provocó una reacción en cadena. Por esta razón, hoy es tan difícil descubrir a qué se refiere. Por culpa de la fruta prohibida la gente ya no se portaba correctamente (las drogas nos hacen dar tanta importancia a nuestros anhelos, que no damos suficiente importancia a cómo lo logramos). Estos comportamientos causan traumas que a menudo se transmiten de una generación a la siguiente. Y como los traumas también afectan a nuestra percepción de la realidad, dejar las drogas no es suficiente para restablecer la armonía. Para restaurar la armonía debemos tomar en cuenta todos los cambios que ocurrieron desde que nuestros antepasados empezaron a 'tontear' con las drogas.